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Miguel Ángel Martínez Collado

Escritos • Miguel Ángel Martínez Collado

CARTA AL PUÑO Y LA ROSA

Nunca fuera usado con mayor propiedad que en este caso, el refrán de que, “a perro flaco, todo son pulgas”. Lo de flaco quedó demostrado en las últimas elecciones generales. Pero es que además, los del puño y la rosa, o no han captado el mensaje, ó –lo que aún sería peor- creen que ha sido un bajón casual que van a remontar sobradamente en la próxima contienda.

El debate de ideas, queda reducido, de momento, a una lucha intestina, para dirimir cual de las distintas y variadas familias, suben al pódium, que por cierto no está dotado con ningún suculento premio.

En el congreso de Sevilla, no ganó nadie, como demuestra la escasa diferencia de apoyos entre los dos contendientes. Valencia. Ni está ni se le espera. Se mantuvieron entretenidos, contando trajes ajenos (que es algo tan apasionante como contar ovejas), pero una vez despejada la incógnita de si eran galgos o podencos, han dejado de estar acurrucados viendo las escenas en el mismo cine, y de nuevo se disgregan en las distintas etnias que ponen un puente de plata a los que tienen el mando en plaza. Porque, naturalmente, los partidos que están en el poder, siempre dicen esa banalidad de que desean una oposición fuerte y seria, pero la realidad, es que se frotan las manos cuando ven fraccionarse al enemigo: divide y vencerás.

Vista para sentencia la plaza fuerte del socialismo allá por mi tierra del sur, los que hacemos alguna crónica sobre estos temas, ya tenemos preparado el encabezamiento del último parte de guerra, que comenzará diciendo. “en el día de hoy, cautivo y desarmado, el último pétalo de la rosa marchita, ha sido enterrado en la marisma del Guadalquivir.”

Pero es que en Valencia, además, a cada una de las numerosas familias, les salen subgrupos, yernos, cuñados, tíos, primos o sobrinos mal avenidos. Y como más a la izquierda de esta izquierda, solo habitan islotes, sin puerto de atraque de suficiente calado para recibir un desembarco masivo, podemos convertirnos de nuevo, en un país monocolor, con un sentido de circulación única –por la derecha, como Dios y Tráfico mandan-, y cuando esto suceda, ¿quién reivindica el estado de bienestar?. Quién va a oponerse a la privatización masiva?. ¿Volveremos a ser una unidad de destinos en lo universal?. ¿¡¡¡Hay alguien ahí!!!??.

© Miguel Ángel Martínez Collado

BUENAS INTENCIONES

Convierto hoy mi palabra en compromiso:
buscaré, una cálida sonrisa
abierto a la caricia, no remiso
abriré el corazón porque tu brisa
entre sin pausa , mas sin prisa
sin otro protocolo ni permiso.

Tendré la frase dulce preparada
con esperanza de beso apasionado
mi amor será mi espada
quizá un verso derramado
de alguna estrofa inacabada
con ritmo lento, acompasado.

Quiero que sea cada palabra una caricia
quiero de la caricia hacer poema
quiero con el poema hacer justicia
de tantas horas buenas..
que ya quedó enterrada la codicia
que ya cumplimos la condena,
y sin contrato, y sin franquicia,
solo rompiendo las cadenas.

Quiero ser ciego si tú eres lazarillo
y ser tu techo en noches sin estrellas
y si te sientas, yo quiero ser banquillo,
si quieres tu ser agua, yo botella,
si tú quieres ser campo, yo tomillo,
del tacto de tu cuerpo ser yo huella.

Hoy quiere mi palabra, ser campo de labranza
campo abonado, preñado de semilla
semilla de amor, cosecha de esperanza
árbol que nacerá de cada astilla
que es tiempo de futuro, de bonanza,
tiempo de que entre dos podamos ser cuadrilla
para esperar la muerte con templanza
cuando mi mano a tu mano se atornilla
en sello eterno de la alianza.

Este será mi compromiso en cada verso
con vocación de letra enamorada
lo escribiré, ya en monte ya en cañada
para ganar con cada letra tu embeleso,
serás principio y fin de mi jornada,
tu amante seré yo, y tú serás mi amada.

© Miguel Ángel Martínez Collado ver currículum »

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